El Palau de Otos, edificio del que más se enorgullece la ciudadanía de Otos, cumple 300 aniversario. Fue en la década de 1720 cuando la prosperidad económica de la agricultura comportó un crecimiento demográfico y la construcción de nuevas calles, así como tres edificios muy importantes: la ermita, la iglesia y el palacio.
El majestuoso palacio, impulsado por la familia de los Milá y Aragó (marqueses de San José) fue construido sobre 1725. El hecho de que no acogió a ningún noble en sus estancias frenó la decoración de sus espacios interiores. Es un palacio barroco de tres plantas con forma de casa grande.
A lo largo de su historia, ha vivido cambio de propietarios y de usos. Fue escenario de revueltas anti feudales durante la Segunda Germanía. Hacia 1890 cuenta la leyenda que el último marqués lo perdió en el casino de Montecarlo. El nuevo propietario, un francés nada interesado en él, viajó a Otos para venderlo a Frnacisco Vicente Olivares Cortell. Su hijo, Silvino, era ciego y tocaba el piano. Se casó con Dolores Moltó, con quien tuvo una hija, Dolores, que se casó con Alfonso Saera, natural de Villarreal. Él fue el último propietario que allí vivió, como usufructuario. Al no tener hijos, lo dejaron en herencia a la ONCE, pero esta entidad no le dio uso. A mitad del siglo XX funcionó como cine y casino. Incluso fue utilizado como almacén. Poco a poco se iba deteriorando hasta que en 1997 el Ayuntamiento y la Diputación lo compraron y llevaron a cabo una costosa rehabilitación. En 2008 se instalaron allí las oficinas municipales y otras dependencias municipales de uso público.
Visita del alumnado
El martes día 1 el alumnado del CRA Castell de Carbonera de Otos inauguraba los actos conmemorativos. La jornada, organizada por el consistorio y el cronista Daniel Alfonso, incluía el despliegue de una pancarta conmemorativa y una explicación didáctica de la historia del palau.