Pau Sanchis es defensa central del Ontinyent 1931 CF, aunque también puede desempeñarse como mediocentro defensivo, y su día a día se centra, sobre todo con el deporte, al compaginar el fútbol con su trabajo en el gimnasio. La vida le ha dado muchas vueltas en los últimos años, aunque quizá no tantas como para imaginar que acabaría dedicándose al fútbol después de haber empezado muy pequeño en el tenis.

El ontinyentí guarda una anécdota muy curiosa sobre aquella decisión que hoy ocupa gran parte de su día a día. El tenis le venía de familia, ya que su padre practicó este deporte durante toda su vida, y de pequeño le apuntaron para seguir sus pasos y probar suerte con la raqueta.

Sin embargo, recuerda con una sonrisa cómo su profesor de tenis recomendaba a sus padres que lo inscribieran en otro deporte, porque no dejaba de chutar las pelotas. “El profesor veía que lo mejor para mí era el fútbol, porque en plena clase de tenis me llegaban pelotas a la raqueta… y yo intentaba golpearlas con el pie”, explica entre risas el ahora futbolista.

De ahí, el salto al fútbol fue inevitable. Primero en su etapa escolar, en el Martínez Valls, y más adelante, cuando el FEBO lo incorporó a su organigrama. Sanchis recuerda que pasó gran parte de su formación en dicho club hasta que apareció la oportunidad del ya desaparecido Ontinyent, en categoría juvenil. Desde allí dio el salto directo al amateur del nuevo Ontinyent 1931 CF. Como jugador, asegura que no ha cambiado demasiado respecto a aquel Sanchis de sus inicios. Se define como “un tío muy trabajador; quizá no sea el mejor con los pies, pero lo suplo con el esfuerzo que pongo en el campo”.

La familia del Ontinyent 1931 CF
Del cambio de deporte pasó también a un nuevo escenario: el fútbol amateur. Y no lo hizo solo. Le acompañaron futbolistas que todavía continúan en el Ontinyent 1931 CF, como los Osoro, Jorge o Lluis, hoy asentados incluso en el once titular y piezas clave de un club que abandera el lema “unitat, humilitat i arrels”.

Un lema que, a tenor de lo vivido por Sanchis en los distintos vestuarios por los que ha pasado —y viendo la continuidad de la actual plantilla, empezando por el entrenador y siguiendo por muchos jugadores de Ontinyent y de la Vall d’Albaida— convierte al Ontinyent 1931 CF en una auténtica familia.

En el fútbol modesto eso es lo que más pesa. He conocido vestuarios que no son una familia y eso se refleja en la clasificación. Todos los años que he estado aquí, la gente que ha pasado por el Ontinyent ha hecho piña. Siempre hemos sido una gran familia y el vestuario, yo creo, ha sido clave para lograr los hitos que hemos conseguido”, subraya Sanchis.

Compaginar el trabajo con el fútbol
Dejando a un lado el apartado puramente futbolístico, Sanchis compagina —como tantos otros jugadores de la categoría— su pasión con un trabajo. En la Tercera RFEF no es habitual, más bien al contrario, vivir exclusivamente del fútbol. La mayoría de futbolistas deben combinar los entrenamientos y los partidos con una jornada laboral.

En el caso de Sanchis, trabaja como monitor de gimnasio, por lo que su vida gira prácticamente al cien por cien en torno al deporte. El ontinyentí lo vive con total naturalidad y, de hecho, asegura que su labor en el gimnasio le ayuda a mantenerse enfocado físicamente para todo lo que pueda exigirle el fútbol. No es casualidad, por tanto, que al hablar de la grave lesión que sufrió se muestre agradecido con su rutina laboral.

Compaginar el gimnasio con el fútbol hacía que, cuando terminaba de trabajar por las mañanas, ya estuviese mentalizado para entrenar. Además, al impartir clases dirigidas creo que gané la fuerza que necesitaba, tanto mental como física, para volver al cien por cien”, argumenta Sanchis.

Eso sí, reconoce que lo más complicado son aquellos días en los que, por cuestiones laborales, no puede acudir a entrenar. Aun así, explica que cuando pisa el campo todo cambia: “Me despejo de todo lo que ha pasado durante el día y cuando voy a El Clariano es como si tuviera una nueva vida. Eso es lo que siempre me ha gustado del fútbol: es mi método de desconexión”. En esta línea, no duda en afirmar que, en su día a día, “lo más bonito al final es el propio fútbol”.

Respecto a su trabajo en el gimnasio, Sanchis detalla que sus horarios son muy variables, por lo que cada mes puede ser diferente. Recuerda que cuando trabajaba 40 horas semanales “era un caos, porque había días en los que llegaba tarde a entrenar”. Esa situación le llevó a reducir su jornada para poder compaginar mejor ambas facetas. Con todo, concluye que “al final es gratificante, porque estás siempre conectado con el deporte y poder vivirlo todo en un mismo día es perfecto”.

Una temporada que empezó en Canadá 
En clave futbolística —y también humana—, otra de las experiencias más recientes de Sanchis ha sido su aventura en Canadá. Gracias al gimnasio, tal y como explica el propio jugador, le surgió la oportunidad de probar fortuna en el fútbol canadiense. Sin embargo, la experiencia “no salió del todo bien”, reconoce.

El día a día, que define como “muy diferente”, e incluso el propio nivel competitivo —similar, según apunta, al de la Lliga Comunitat— fueron factores determinantes para poner fin de forma prematura a su etapa en el país norteamericano. Una etapa que, en realidad, fue breve: Sanchis regresó a tiempo para realizar la pretemporada con el Ontinyent 1931.

Más allá de la actualidad deportiva, Sanchis pone el foco en aquello que convierte el vestuario del Ontinyent 1931 CF en un espacio donde, por encima de todo, reina el compañerismo. En este sentido, destaca que es “fantástico tener a gente del pueblo y a personas que conoces desde hace muchísimo tiempo, porque no cambiamos mucho el equipo de un año a otro y eso es algo muy positivo”.

Nacido en Ontinyent y tras haber desarrollado toda su trayectoria futbolística en casa, Sanchis reconoce el orgullo especial que siente cada vez que salta al terreno de juego de Estadio El Clariano: “No solo por mí; sé que cuando jugamos en casa tengo a muchas amistades y a mucha familia en la grada viéndome”. Sin embargo, hay una persona a la que menciona con especial cariño: su abuelo. “Siempre ha sido fan del Ontinyent y ahora que yo esté jugando ahí le hace muchísima ilusión. Y a mí, verle disfrutar, me hace muy feliz”, subraya el defensor ontinyentí.

En definitiva, Pau Sanchis, del gimnasio al césped de El Clariano, mantiene una vida volcada en el deporte y una filosofía clara: “Sin presión, simplemente disfruto de jugar al fútbol”.