La Asociación de Empresarios Textiles de la Comunidad Valenciana (ATEVAL) ha dado un paso clave para situar las necesidades del sector en la agenda europea tras la visita de la eurodiputada Sandra Gómez. Durante la reunión de trabajo, ATEVAL presentó un documento estratégico en el que se recogen las principales preocupaciones del sector para garantizar la competitividad y sostenibilidad de una industria textil considerada esencial dentro del tejido productivo europeo.

El encuentro sirvió para analizar el impacto de factores geopolíticos y económicos sobre el textil valenciano, especialmente en lo relativo al aumento de los costes energéticos, el transporte y la creciente incertidumbre industrial. En este sentido, el presidente de ATEVAL, Pepe Serna Revert, destacó que “el textil valenciano es una industria sólida, innovadora y con una larga tradición, pero también especialmente expuesta a los cambios regulatorios, energéticos y comerciales”. 

Energía, regulación y riesgo de deslocalización

Por otra parte, uno de los ejes centrales del encuentro fue la necesidad de adaptar las políticas europeas a la realidad de industrias intensivas en energía, como el textil. ATEVAL reclamó el reconocimiento de determinadas actividades —como los acabados textiles— como sectores energéticamente intensivos, así como un mayor acceso a instrumentos de apoyo para la eficiencia y la transformación tecnológica.

Además, se alertó del riesgo de deslocalización si el marco regulatorio europeo no contempla plazos realistas ni condiciones viables para las pequeñas y medianas empresas.

Comercio internacional y competencia justa

Otro de los ejes clave abordados ha sido el impacto de los acuerdos comerciales internacionales y la necesidad de garantizar condiciones de competencia equitativas. Se ha solicitado la incorporación de cláusulas espejo que obliguen a las importaciones a cumplir los mismos estándares ambientales, sociales y de producto.

También se reclamó un mayor control sobre las plataformas de comercio electrónico y los envíos de bajo valor, donde actualmente existe una desventaja competitiva para las empresas europeas.

Política industrial y economía circular

ATEVAL trasladó igualmente la necesidad de activar políticas industriales más ágiles, incluyendo ayudas no limitadas por el régimen de minimis y un acceso equitativo a los instrumentos europeos. Además, se puso en valor la compra pública estratégica como herramienta para reforzar la industria local, incorporando criterios de proximidad, trazabilidad y sostenibilidad. En el ámbito de la economía circular, el sector aboga por marcos regulatorios armonizados y viables para las pymes.

Por su parte, la eurodiputada Sandra Gómez mostró una actitud receptiva y de apoyo hacia el sector textil valenciano. La eurodiputada destacó la importancia de mantener un diálogo continuo con el tejido industrial para trasladar sus necesidades reales a las instituciones europeas, especialmente en cuestiones clave como los acuerdos comerciales y la competitividad de la industria.