La tranquilidad habitual de un domingo por la tarde se vio truncada de manera repentina el pasado domingo por la tarde en el kiosco de la Avenida Almaig de Ontinyent. Según relata a este periódico Lidia, que regenta el kiosco desde hace más de un año, eran sobre las 19:00 horas cuando estaba atendiendo a una clienta habitual. En ese momento entró un hombre, de complexión fuerte, que llamó la atención de la kiosquera porque iba muy tapado, con pasamontaña, gorra y capucha. En un primer momento, le pidió un cigarro, pero ella le contestó que no vendía cigarrillos sueltos. A continuación, el hombre le pidió una cerveza. Cuando ella le estaba preguntando qué marca de cerveza quería, él le dijo que le diera la recaudación. 
En ese momento, la clienta, una señora de más de 80 años, notó que algo duro le presionaba la espalda, y le preguntó al atracador, "¿me estás apuntando con una pistola?". La kiosquera se acercó y vio el arma, explica.
Lo que no se esperaba el delincuente era la reacción de Lidia, que lejos de darle la recaudación, se acercó al lado de la caja y cogió una pistola de juguete, hizo el gesto de cargarla... y ese ruido provocó que el ladrón saliera rápidamente del establecimiento, según ella misma explica. Aunque intentó seguirlo, el ladrón se marchó rápidamente.
Rápidamente, llamó a la Policía Nacional, que intentó localizar al atracador, pero no lo consiguió.
Pasadas unas horas, ya con la cabeza fría, Lidia explica que su reacción quizá no fue la más prudente al cargar la pistola de juguete que tiene junto a la caja, porque en estos casos, nunca se sabe si en vez de huir, el ladrón hubiera podido reaccionar de otra manera.