El Consejo Intertextil Español (CIE) alerta de que la crisis en Oriente Medio ya se está traduciendo en un nuevo shock de costes para la industria textil. La subida acelerada del gas, unida a la tensión en las rutas marítimas, golpea con especial dureza a las empresas de tintura y acabados, pero su efecto se propaga rápidamente al conjunto de la cadena de valor: encarece la producción, tensiona plazos y debilita la competitividad del sector en un momento todavía frágil.
El primer síntoma es inmediato. En el mercado ibérico, el gas ha pasado de 30,01 €/MWh el lunes a 54,18 €/MWh este miércoles, lo que supone un incremento del 80% en solo dos días. Para el textil, no se trata de una oscilación puntual, sino de un golpe directo sobre los costes en una fase especialmente delicada para muchas empresas.
Tintura, estampación y acabados, las primeras en sufrir el golpe
Las compañías de tintura, estampación y acabados, altamente dependientes del gas, son las primeras en sufrir el impacto. En estos procesos, el componente energético tiene un peso determinante, y una subida tan brusca resulta muy difícil de absorber con márgenes estrechos y prácticamente imposible de trasladar por completo al precio final sin generar nuevas tensiones en el mercado.
Pero el problema no se queda ahí. Aunque la afectación es especialmente intensa en tintura y acabados, sus consecuencias se extienden al conjunto de la cadena de valor textil. Cuando se disparan los costes en una fase clave del proceso productivo, toda la cadena se resiente: aumentan los costes globales, se reduce la capacidad de maniobra de las empresas, se tensionan los tiempos de entrega y se deteriora la competitividad del sector en su conjunto.
Incertidumbre en el transporte internacional
A esta presión energética se suma la incertidumbre en el transporte internacional. La alteración del tráfico marítimo en una ruta estratégica como el estrecho de Ormuz añade un nuevo factor de riesgo para un sector especialmente sensible a los plazos de aprovisionamiento y entrega. El encarecimiento de los fletes, los posibles retrasos logísticos y la inestabilidad en las cadenas de suministro vuelven a situar a la industria textil ante un escenario de máxima vulnerabilidad.
El presidente del CIE, José Mª Mestres, advierte de que “estamos ante una señal de alarma inequívoca. En 48 horas, el gas se ha disparado un 80%, y eso tiene un efecto inmediato sobre la industria textil. Si a esta escalada energética se suma la incertidumbre en el transporte internacional, muchas empresas vuelven a operar bajo una presión que compromete seriamente su competitividad”.
En la misma línea, el vicepresidente del Consejo Intertextil Español, Pepe Serna, subraya que “después de la pandemia y de la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania, el sector textil se enfrenta a un nuevo factor externo de alto impacto justo cuando empezaba a recuperar algo de estabilidad. La industria necesita previsibilidad, no otra sacudida de costes”.
Ante esta situación, el CIE reclama un seguimiento estrecho de la evolución de los mercados energéticos y de las rutas logísticas internacionales, y pide una reacción rápida y coordinada si la crisis se prolonga. Asimismo, la organización mantendrá próximamente una reunión con el Ministerio de Industria y Turismo para trasladar el alcance de esta nueva presión sobre el sector y plantear soluciones eficaces que ayuden a la industria textil a afrontar este nuevo escenario con mayores garantías.