El Ayuntamiento de Ontinyent ha iniciado la tramitación de una modificación puntual del Plan General de la ciudad con el objetivo de actualizar la normativa municipal y adaptarla a nuevas formas de habitar, como las residencias de estudiantes y las viviendas colaborativas o compartidas, con la mirada puesta en el impacto que tendrá en la ciudad la llegada de la Facultad de Veterinaria. El pleno del ayuntamiento aprobaba este jueves el dictamen para someter a información pública esta modificación puntual, la número 26 del Plan General ontinyentí, que llega después de haber obtenido la necesaria resolución ambiental favorable el pasado 16 de octubre de 2025.
Esta actualización responde a la necesidad de ajustar el planeamiento vigente (aprobado hace más de veinte años) a una realidad social que ha evolucionado en este tiempo. En este sentido, el concejal de Territorio, Óscar Borrell, ha destacado que “hace dos décadas, fórmulas como el cohousing tenían un carácter residual; hoy son una realidad creciente que necesita una regulación, así como también las residencias universitarias, y más en una ciudad con un campus propio que no para de crecer y que incluso va a incorporar una nueva facultad”.
Borrell ha remarcado que la modificación “no incrementa la edificabilidad global ni el aprovechamiento urbanístico del suelo urbano, sino que ordena mejor los usos y mejora los estándares dotacionales”, a la vez que permite dar respuesta a futuras inversiones estratégicas para la ciudad, como precisamente la construcción de la futura Facultad de Veterinaria, con una inversión prevista de 75 millones de euros. La modificación concreta los criterios en trece artículos que abordan aspectos como los usos generales y terciarios, los usos dotacionales, los parámetros urbanísticos, aparcamientos, retranqueos, segregaciones y condiciones de uso.
En cuanto a las residencias de estudiantes, la nueva regulación se adapta a la Ley 3/2023 de la Generalitat Valenciana sobre viviendas colaborativas y compartidas. Se establece una capacidad mínima de 20 estudiantes, con habitaciones dobles de, como mínimo, 14 m², y la obligación de disponer de espacios comunes a razón de 2,5 m² por estudiante, destinados a sala de estudio, sala de estar, biblioteca o zonas de juegos. El concejal explica que “lo que buscamos es garantizar unas condiciones dignas y de calidad, tanto en los espacios privados como en los comunes, ya que es importante asegurar que se desarrollen con criterios de habitabilidad y confort”, añadía.
Viviendas en planta baja
Otro de los puntos destacados es la regulación detallada de las viviendas en planta baja, un ámbito que hasta ahora no contaba con una normativa específica en el Plan General. La nueva ordenación fija condiciones concretas como una fachada mínima, posibilidad de edificación en la profundidad de la parcela respetando los patios interiores y garantizando una adecuada iluminación y ventilación, acceso directo desde el espacio público, un máximo de cinco habitaciones por vivienda, una superficie máxima construida de 150 m² y una mínima de 45 m². Según el concejal de Territorio, “establecemos un marco que asegura viviendas en planta baja con estándares óptimos de habitabilidad y de confort para las personas”, concluía el concejal.