El accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba), que ha causado al menos 39 víctimas mortales, ha sido vivido con especial preocupación y tristeza por el maquinista ontinyentí Samuel Martínez, que desde hace un año y cuatro meses trabaja como conductor de trenes de alta velocidad de la compañía Iryo.
Martínez explica que tuvo conocimiento del suceso al comenzar a recibir llamadas y mensajes de familiares y amigos, que se interesaban por su estado tras conocer la noticia. Y es que el maquinista había circulado por la línea donde se produjo el accidente el pasado domingo, apenas unos días antes del siniestro.
Además, tenía previsto conducir un tren de Iryo con destino a Sevilla mañana martes. Sin embargo, debido a que la línea permanece cortada como consecuencia del accidente, no podrá cumplir con esta planificación.
Aunque todavía es pronto para conocer las causas exactas del suceso, cabe recordar que el principal sindicato de maquinistas ya alertó en agosto de 2025 sobre posibles problemas de seguridad en varias líneas de alta velocidad. En una carta dirigida a la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (Adif AV) y a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF), el sindicato solicitaba reducir la velocidad máxima permitida de 300 a 250 km/h.
El objetivo de esta petición era advertir sobre el mal estado de las vías, las vibraciones excesivas detectadas y la necesidad de garantizar la seguridad tanto de los pasajeros como de los propios maquinistas.