Las consecuencias más terribles e irreparables de la dana la sufrieron más que nadie las 227 víctimas mortales y los familiares afectados por orfandades en distinto grado. También los propietarios y empleados de negocios destruidos, los agricultores de campos arrasados, los comercios que no volverán a abrir sus puertas. Lo de “daños colaterales de la dana en Ontinyent” es, sin duda, un titular llamativo, que no resiste comparación con todos los daños sufridos en los municipios arrasados, pero he pretendido dar un toque de atención. Porque –manda huevos o puñetas—que tenga que salir del Juzgado 2 de nuestra ciudad, por así haberlo decidido el Consejo General del Poder Judicial, su magistrada destinada temporalmente a Catarroja para hacerse cargo de los asuntos ordinarios del Juzgado 3 cuya titular, Nuria Ruiz Tobarra, es la que está instruyendo el sumario de la dana. 

LA MALDICIÓN DE LA GITANA
Sí, aquella de “pleitos tengas y los ganes”.  Tiene mucho de verdad, sobre todo cuando se refiere a nuestra ciudad. Porque a las carencias --bien conocidas y denunciadas -- de unas oficinas vetustas, insuficientes, dispersas y obsoletas informáticamente, se añade la escasez de personal. Los jueces que aquí vienen se las piran tan pronto como se les presenta la ocasión de conseguir otro destino. Maldición también es que un pleito en los juzgados de Ontinyent sufra una desesperante espera, que puede alargarse meses cuando no años y que, una vez juzgado y visto para sentencia, ésta puede tardar dos o tres años. Si tener que superar ese intrincado dédalo judicial no es una maldición… que venga el ministro Bolaños y lo vea. Porque, por más que no lo parezca, por dedicarse noche y día a demonizar a Feijóo y Ayuso,  sigue estando al frente del Ministerio –o misterio-- de Justicia.

PRESUPUESTOS  VALENCIANOS  Y MORANT 
El 7 de noviembre, nueve días después de la dana, la secretaria general del PSPV-PSOE, Diana Morant, declaraba en TVE que su partido iba a apoyar los presupuestos de la Generalitat, “para que se incorporen todas las necesidades de los valencianos”. Quienes siguen el día a día de la política valenciana, apuntan que los anuncios de Diana Morant no son fiables dada su volubilidad. Parece ser que algo de eso tiene ya más que demostrado. Como lo fue anunciar una moción de censura contra Mazón y luego negar que lo hubiese propuesto. No tuvo vista al apoyar en las primarias por Valencia al candidato que no las ganó. Y a su insistente exigencia de que Mazón dimitiese, al igual que venía reclamando y vociferando toda la izquierda, unos, unas y unes se han encontrado con que quien sigue siendo presidente valenciano se ha sacado un as de la manga y ha pactado los presupuestos con Vox.  

SÁNCHEZ  Y EL CATEGÓRICO “NO ES NO”
La encanallada política española es, en gran medida, consecuencia directa de los planteamientos de Pedro Sánchez con su “no es no” dirigido contra Rajoy. Rehusó cualquier posibilidad de entendimiento con el PP, como el que pudo haber hecho en 2019. Una “grossen koalition” como la que ahora mismo se ha vuelto a pactar en Alemania, pero prefirió encamarse con Podemos, pese haberlo negado cada vez que se le preguntó en campaña.
Las generales de julio de 2023 las ganó el PP, pero sin votos suficientes para formar gobierno. Tampoco los tenía Pedro Sánchez, pero a base de desdecirse, ignorar sus compromisos, cambiar de opinión y criterio, con tal de seguir de presidente, ha cedido a las más fraudulentas gollerías de Puigdemont, Junqueras y Bildu. Pese a ello todavía no ha conseguido aprobar los Presupuestos del Estado. El problema de España –y Sánchez ha conseguido que gane su relato --  no es que su gobierno Frankenstein sea lo peor de lo peor, porque los malos son el PP de Feijóo  y Vox.

EL ÓRDAGO DE MAZÓN Y VOX
Cuando más fuerte arreciaba el fuego graneado contra Mazón -- hasta con el ABC exigiéndole la dimisión-- con la jueza de Catarroja pisándole los talones; con manifestaciones más concurridas en las crónicas que en el recuento real de participantes; con gritos y escraches en cada visita, sin presencia fallera en el balcón del Ayuntamiento de Valencia, el acosado presidente de la Generalitat ha encendido su personal mascletá cerrando un acuerdo con Vox.  
La que se ha armado. Lo más suave que se le ha dicho es que ha firmado el “pacto de la vergüenza”. Poco, de momento,  para lo que le caerá por tierra, mar y aire. En España Pedro Sánchez puede ceder y lo seguirá haciendo por muy  espurias que sean las contrapartidas que le exija Puigdemont pero lo grave es pactar con Vox. Por no hablar de las contradicciones que afloran en la propia mesa del Consejo de Ministros. Eso sí, quien el pacta con Vox es el ultra, el fascista, el misógino.