Me pareció lamentable que Carlos Alcaraz, justo y brillante vencedor en Australia del único “gran slam” que le faltaba en su fantástico palmarés, se olvidase de mencionar a Juan Carlos Ferrero en un carta de agradecimiento que hizo pública a finales del pasado año y en la que hacía referencia y agradecía  a cuantos habían colaborado con él a lo largo del 2025, ignorando por completo el papel de nuestro paisano a pesar de haber sido para el murciano entrenador, tutor, consejero y maestro. Ferrero ha dicho que todavía tiene el corazón dolorido. Aunque se especule por las razones de fondo del que ha sido un sonado divorcio, ha quedado claro que Juan Carlos pensaba seguir y sólo las condiciones leoninas contenidas en el contrato que le presentó Alcaraz padre como si se tratase de un ultimátum forzaron la ruptura de una sociedad que ha contribuido de modo decisivo para que Carlos Alcaraz su aupase al número 1 de la ATP. Las enseñanzas de un entrenador y las habilidades y recursos de un tenista joven hicieron un tándem perfecto.

El éxito en el trofeo de Melbourne, ganado de modo brillante por Alcaraz, que fue capaz de sobreponerse a los problemas físicos en la semifinal contra Alexander Zverev, es mérito suyo y de su actual equipo, pero ¿cómo no atribuir y reconocer en buena parte al magisterio que Ferrero ejerció durante tantos años en alumno tan aventajado el triunfo de Carlos Alcaraz?