El dato aportado en la información aparecida en la edición de la pasada semana de LOCLAR viene a confirmar lo que la intuición, cuando no la propia y desagradable experiencia de haber sido multado, conocían. Que es de lo más llamativo la productiva actividad de la policía local en la caza del conductor que deja estacionado su vehículo donde no le está permitido. Hay paisanos que apuntan como dato curioso lo que ocurre en la avenida de Daniel Gil de Ontinyent, en la que se encuentran sedes de bancos, comercios, gestorías, agentes de seguros, servicios que en muchos casos no requieren más tiempo que el de entregar o retirar una documentación. Es la excusa de “pero si ha sido sólo un minuto”, suficiente para que un avispado agente te dé da caza e imprima la sanción. Lo chocante y paradójico se da con el uso de los espacios reservados para carga y descarga de vehículos de transporte. El ojo de águila de nuestros agentes, cuyo número ha sido incrementado de modo notable, detectará la infracción y procederá de acuerdo con las ordenanzas municipales. Resulta paradójico que ese mismo conductor que deja su coche en doble fila, obligando a todos los demás a practicar  slalom como si de un descenso de los Alpes se tratase, tenga bastantes menos probabilidades de ser multado que aquel que ocupa el espacio reservado a carga y descarga, dicho sea de acuerdo con lo que se comenta y escucha por parte de afectados, que lo son tanto los que reciben una sanción, o no, como aquellos que usan vía tan principal y tan llena de obstáculos.