La tarde desapacible por ventosa del pasado martes apenas si provocó deserciones entre cuantos fuimos invitados al acto a celebrar en la Sala Gomis, en el que se anunciaba la presencia de ocho ontinyentins en un acto titulado: “Pensar la ciutat del futur: Ontinyent 2030”. Convocatòria oberta al debat. Sobre models urbans actuals i estretègies de ciutat centrades en les personas… con una ponencia: Human mood city, posem les persones al centre. Todo ello con la voluntad, se decía en la convocatoria, “de generar un debat inspirador, que ajude a imaginar escenaris de futur i a identificar quines decisiones –polítiques, social, econòmiques i cultural – serán determinants per a continuar construint Ontinyent”. “Debat inspirador”, pese la voluntad manifestada en el anuncio, no lo hubo al final. Los tiempos de los ocho ponentes sumaron bastantes minutos y si bien ninguno se excedió en sus turnos de palabra --además de la presentación a cargo de una comunicadora tan correcta como foránea-- alargaron la múltiple reflexión y sólo quedó tiempo para que el alcalde Jorge Rodríguez cerrase el acto.

En la web de LOCLAR se da cuenta de lo más descollante de cuanto allí se pudo escuchar. Significativo e ilustrativo que todos, nacidos en Ontinyent, seguían viviendo en nuestra ciudad. Y los que se habían ido por razones de trabajo y estudio han terminado regresando porque aquí, comentaron,  disponen de todos los servicios, oportunidades de trabajo y una más que aceptable calidad de vida. Un apunte al respecto. Si la actual población de nuestra ciudad ya es en un 15% procedente de otros países y se debate sobre el Ontinyent del 2030, momento en que habrá crecido significativamente el porcentaje de forasteros, ¿no será del todo conveniente  dar voz a los llegados de fuera y conocer las razones por las que han venido, cómo nos ven y de qué modo piensan  integrarse, participar y contribuir a hacer realidad ese futuro compartido? En estos días en que el gobierno de PSánchez ha sacado de los cajones, después de dos años de tener aparcado el proyecto, la regulación de medio millón de inmigrantes, la redacción de LOCLAR ha tratado de saber el número de personas que podrán acogerse a esa posibilidad en Ontinyent. Y, por lo que parece, serán más de un centenar. Habrá que tener en cuenta la sociedad plurinacional que ya comienza a ser realidad en nuestra ciudad y más siendo un fenómeno que de no variar las actuales tendencias se acrecentará de modo notable en 2030. 

De cuanto se fue diciendo en las intervenciones subrayo como aspectos más destacados que se echase en falta lugares para el ocio en general y más concretamente el juvenil, que ha ido perdiendo espacios en los últimos años. Que la Glorieta se haya quedado en un parque perdido. O que sea muy acusada la densidad del tráfico urbano por nuestra excesiva dependencia del automóvil a pesar de ser la nuestra una ciudad 15 minutos, que por sus dimensiones permite desplazarse por toda ella por disponerse de zonas de aparcamiento que lo facilitan. No faltaron referencias a la necesidad de contar con mano de obra cualificada por no estar cubiertos muchos puestos de trabajo en el textil y en los más diversos servicios. Y, por la coincidencia con el epígrafe de esta misma sección, la reivindicación que se hizo del Carrer Major como punto emblemático de nuestra ciudad, me pareció muy adecuada y oportuna.

Por más que en la convocatoria se anunciase que estaba “abierta al debate” no hubo tiempo para ello. Ocho intervenciones, ojo, no siendo ninguna farragosa, más las palabras de la presentadora y las del alcalde cerrando el acto, son muchas. Fue una lástima –no digo que ocasión perdida porque puede haber otras más adelante con otra configuración y número de intervinientes --  que, siendo tan notable la asistencia de empresarios, representantes de entidades sociales, deportivas y culturales, no fuese posible hacer aportaciones que hubiesen sido de lo más enriquecedoras. 

Yo mismo, de haber tenido oportunidad de tomar la palabra, habría preguntado si no nos sería más conveniente a los ontinyentins que con el fin de no sentirnos frustrados,  ni perder tiempo, dineros y ánimos, fuese posible –ahora, con la ayuda de la inteligencia artificial,  parece que se pueden conseguir grandes cosas – consultar a la Oficina Técnica Municipal por la viabilidad de una idea inicial sobre un proyecto, reforma o idea para que antes de sentir y padecer la frustración de obtener la negativa que tantos paisanos dicen haber recibido y sufrido, supiésemos el qué y el cuándo de lo que se puede o no pretender. No hubo ocasión, pero seguro que habrá nuevas citas, antes incluso de que nos aproximemos a la campaña electoral de las municipales del próximo año. Algunos representantes de la oposición al gobierno municipal que sí estuvieron presentes decidieron ahuecar el ala tan pronto como terminó el acto, renunciando a los debates post-debate, e incluso a la picaeta que hubo como epílogo.