Carlos Fernández Bielsa, alcalde de Mislata, aspiraba a ser secretario general del PSPV-PSOE en sustitución del dimitido Ximo Puig. Su anuncio de presentarse a las primarias para acceder a ese cargo, se vio frustrado por la decisión de Pedro Sánchez de entronizar en la secretaría general a Diana Morant. Fernández Bielsa entendió que nada iba a conseguir enfrentándose a los designios cesaristas de quien se ha hecho con el poder absoluto en el socialismo español. Habiendo elegido Pedro Sánchez a Diana Morant poco pito iba a tocar el de Mislata, que acabó aceptando ser vicesecretario general.

El socialismo valenciano, con su nueva jefa viviendo en Madrid por su condición de ministra, entró en una fase de irrelevancia tras la pérdida de la Generalitat Valenciana de la que tratan de salir los dirigentes Muñoz,  Borja y Bielsa con histrionismos. El alcalde de Mislata lo hizo como elefante en cacharrería. Queriendo criticar a Natalia Enguix, por no haberle apoyado para la presidencia de la Diputación de Valencia, ha terminado arreándole un buen mamporro a sus camaradas socialistas de Ontinyent, al criticar las inversiones que la Diputación ha acordado para nuestra ciudad.

Que, por cierto, no son 2'7 millones de euros los que la corporación provincial ha decidido que vengan para acá, sino algunos más: 3'2 millones. A saber, millón y medio para las obras de la nueva residencia del Santo Hospital Beneficencia; otro millón y medio para la reurbanización de las calles José Simó Marín, Músic Ubeda y Ramón Llin, y otros doscientos mil euros para la redacción de proyectos. Dicho en los términos más coloquiales, una buena morterà que pese su cuantía no compensa los históricos déficits sufridos por Ontinyent en los últimos años. 

En términos igualmente coloquiales, las declaraciones de Fernández Bielsa son una puñalada trapera a sus camaradas ontinyentins, a los que condena a seguir en la irrelevancia municipal con tal de conseguir fugaz protagonismo en unos titulares en prensa. Porque, no nos engañemos, esas inversiones y las que vendrán a lo largo de esta legislatura que todavía no ha alcanzado el primer año, son votos futuros para  Ens Uneix,  capitaneada por Jorge Rodríguez, 
Los dirigentes socialistas siguen obcecados en no reconocer el histórico e histérico error que cometieron con Jorge Rodríguez para el que no hubo presunción de inocencia –como la Justicia terminó reconociéndole—y si de culpabilidad por el caso Alquería. Mientras tanto Ens Uneix, la formación nacida aquí por la torpeza de Ximo Puig y los suyos para con Jorge Rodríguez, sigue creciendo como diría el Cholo partido a partido, convertido en referente del municipialismo en la Comunidad Valenciana.