Ontinyent se ha convertido desde esta tarde en una ciudad medieval. Con motivo del Mig Any Fester, las calles del casco antiguo de la ciudad se han transformado con centenares de puestos de venta y un zoco, con demostración de oficios y artesanía. Ontinyent Medieval lo ha inaugurado el pregón de Vicente Esparza. En su discurso, el pregonero ha realizado en primer lugar un repaso por las diferentes decisiones reales que fueron decisivas para la ciudad, como cuando Jaume I equiparó a Ontinyent con otras villas reales o cuando Martín el Humano le concedió el privilegio de celebrar mercado los lunes. Otra importante decisión fue la otorgada por Alfonso V para realizar una Feria, una celebración que en 2018 cumple 600 años.

Vicente Esparza también recordó la expansión de la ciudad siglos atrás, con la creación de puntos emblemáticos como el actual Pont Vell o las medidas para mejorar la salubridad en las calles.



El pregonero dedicó una parte de su discurso a recordar su infancia, ya que precisamente nació y creció en la plaza de Baix, punto desde el que ofrecía el pregón. Vicente Esparza realizó un minucionso repaso a todos los comercios que en su infancia tenían sede en la plaça de Baix, que llegó a albergar una importante cantidad de tiendas y sevicios, como carnicerías, pescadería, zapatería, panadería, tienda de especias, ultramarinos... la última de las cuales, Casa Barbeta, perduró hasta el año 2017. El pregoneró destacó la gran relación que existía entre el vecindario, los propietarios de los establecimientos e incluso los vendedores ambulantes, en una época en la que prácticamente no pasaban coches por la plaça de Baix y los niños pasaban largos ratos jugando en la calle.

Moro Marino desde 1972, Vicente Esparza también recordó el año en el que su padre fue capitán por los Contrabandistas, en 1961.