Las obras municipales que se están llevando a cabo en dos edificios del entorno del Raval de Sant Miquel de Ontinyent, en el barrio del Poble Nou, han sacado a la luz dos antiguos arcos con posible origen medieval. Se trata de elementos cuya antigüedad se desconoce por el momento, correspondientes a un espacio abovedado del que no se tenía constancia previa, con la posibilidad de que exista otro paralelo. Las obras que se están realizando son de demolición parcial para mantener los elementos patrimoniales de dos edificios municipales situados en la calle Arquebisbe Segrià número 10 y en la placeta de l’Escurà número 5, en el barrio del Poble Nou.
Según explicaba el concejal de Territorio y Patrimonio, Óscar Borrell, “se trata de un hallazgo relevante que ha aparecido en el transcurso de una actuación municipal en el mantenimiento del patrimonio, y que nos ofrece una nueva oportunidad para profundizar en el conocimiento de nuestro patrimonio construido”. En este sentido, el concejal detallaba que, tras la localización de los arcos, los servicios técnicos municipales han solicitado el correspondiente permiso a la Dirección de Patrimonio de la Generalitat Valenciana, que tiene las competencias en esta materia. Con la autorización del servicio de la Conselleria de Cultura se continuarán los estudios para determinar la fecha y las características constructivas.
Borrell indicaba que “a partir del sistema constructivo y de los materiales empleados se podrá establecer una aproximación a la antigüedad de estos elementos y, por tanto, determinar si nos encontramos ante un elemento de interés histórico o una construcción más reciente”. Esta valoración será la que permita decidir los posibles usos futuros del espacio y su integración en actuaciones posteriores. Esta intervención se enmarca en el trabajo municipal para la regeneración urbana del barrio del Poble Nou y la puesta en valor de su patrimonio. Cabe recordar que uno de los inmuebles, el situado en la placeta de l’Escurà número 5, presenta un especial interés dentro del conjunto urbano, ya que conserva parte de la fachada de una antigua edificación reconstruida en el siglo XIX, conocida popularmente como el Hostal del Racó o Hostal de Grau. A lo largo del tiempo, este edificio ha tenido diversos usos, como posada en el siglo XVIII, hostal en la segunda mitad del siglo XIX y, posteriormente, como droguería durante parte del siglo XX.
El concejal ponía en valor “la importante apuesta por el patrimonio que está llevando a cabo el Ayuntamiento con las obras que ejecuta en el centro histórico”. En este sentido, hacía referencia a los 2,5 millones de euros que ya se han invertido en la restauración y puesta en valor de la Muralla Norte; la consolidación de edificios e integración paisajística de la zona del futuro “paso de guardia” medieval creado también en el entorno de la Muralla Norte; o las demoliciones de diversos inmuebles en las calles Roses y Callaris, en el espacio de suelo público donde posteriormente se construirán 12 nuevas viviendas con fondos de la Generalitat Valenciana, y donde quedará un espacio integrado en este caso en el entorno de la Muralla Sur. Cabe recordar que en 2025 ya se tuvo que modificar otro proyecto de obra, precisamente el de la Muralla Sur, tras otro hallazgo arqueológico, en este caso de una estancia con bóveda datada en el inicio de la Edad Moderna que fue consolidada para su preservación.